La gente no sólo se forma en esquemas escolarizados. La televisión
ocupa un espacio muy importante en los hogares contemporáneos (95% de
los hogares urbanos mexicanos cuentan con televisión). Todas las opciones
televisivas forman a los receptores, desde muy temprana edad, aunque no necesariamente
los educan con propósitos de aprendizaje predeterminados. La televisión
y otros medios masivos, desempeñan un importante papel en la configuración
de la idea del mundo que cada uno posee para normar y orientar su ser y estar
entre los semejantes.
La televisión constituye, por su lenguaje, por su naturaleza, por la
forma en que se adentra en los espacios más íntimos, un proyecto
pedagógico y cada programa televisivo tiene detrás de sí,
intencionalmente o no, una concepción del mundo y una propuesta del hombre.
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